domingo, 24 de abril de 2011

Cara y cruz

Dulce felicidad y amarga tristeza al mismo tiempo. Domingo de Resurrección y felicidad, pero también domingo de tristeza en el corazón. Me temo que ésta última, pesa más en este momento. No puedo permitir que la tristeza vuelva a mi corazón, ahora no es el momento para eso, tengo que pelear por mi sueño. Así que, para darle su momento de gloria y que no me moleste más, la única solución es emborracharme. Beber tragos y tragos, sola en la madrugada, mientras escucho rancheras. No hay mejor manera de sacudirse las cosas, que con un buen trago y una buena ranchera. Olvidar a la mexicana, según yo. Y es que así, cuando ya me empiecen a dar vueltas las cosas, no tengo más que irme para la cama y llorar hasta quedarme dormida. Cuando despierte, estaré como nueva y habré sacado lo que me oprime el pecho... Sí señor, no hay mejor manera que olvidar a la mexicana. Salud, pues!

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