miércoles, 29 de agosto de 2012

No me interesan las citas románticas

El otro día mantuve una conversación con una amiga, que paso a reproducir textualmente. Como mi amiga no quiere que descubra su identidad con su verdadero nombre, la voy a sustituir por "amiga-que-no-quiere-salir-en-mi-blog"...

Deberías conocer gente nueva, Malena.

—¿Tú crees?

Ampliar tu círculo social, relacionarte con otras personas... ¿Cuánto tiempo hace que no conoces chicos?

—Ya sabía yo que sacar lo de "conocer gente nueva", iba a acabar en ese tema.

Lo digo en serio. A ver, ¿Cuánto hace que no tienes una cita?

—¿Una cita?...¿Te refieres a una cita romántica, como las de las pelis americanas?

Exacto.

—Nunca he tenido una cita como la de las pelis americanas.

¿Y no te parece buena idea?, ¿No crees que deberías empezar por probar? tal vez te resulte una experiencia positiva.

—Lo dudo mucho. Las citas de ese estilo, no me llaman la atención.

Joder, Malena, ya estamos con las pegas. Alguna vez tendrá que ser la primera ¿no?

—Es que no me apetece probar con esa experiencia.

¿Por qué no, a ver?

—En los Estados Unidos hay todo un manual no escrito para las citas románticas: "No hables todo el tiempo de ti, deja que hable el otro. Muéstrate interesada, sin parecer desesperada, pregúntale por sus gustos, aficiones, etc. No cuentes demasiado sobre ti en la primera cita, cuenta una anécdota graciosa pero sin que sea estúpida, demuestra que tienes sentido del humor..." demasiado trabajo para una noche.

Pero de eso se trata, de conocer a la otra persona durante el tiempo que dura la cita para valorar si te gustaría conocerle más o es una pérdida de tiempo.

—Es que no me sentiría cómoda. Ni siquiera sé que responder si me dijera "háblame de ti". No me gusta mucho hablar sobre mi, así, tan directamente. No me siento cómoda siendo en centro de atención.

Ya salió lo de la timidez...

—¡Es que soy tímida!, aunque no lo parezca.

¿Eso no es un pelín incompatible con tener un blog?

—Es distinto. En un blog, compartes parte de ti mismo, de como eres, de lo que te gusta, pero no esperas nada a cambio. En una cita, esperas suscitar como mínimo cierto interés en la otra persona. No me gusta esa forma de presión tratando de agradar a alguien.

¿Y cómo esperas conocer chicos entonces?

—Conociéndolos, sin más.

Ya... tu te refieres a esos encuentros casuales con el chico del metro que te sonríe, el que te cede el paso en la acera plagada de obstáculos... esas cosas sólo pasan en las películas, Malena. 

—Es que a mi no me interesa "salir a conocer chicos", eso lo hacía cuando tenía 15 años menos. Ahora, desde luego, no me interesa conocer a chicos en garitos o en discotecas, porque no me interesa lo que va buscando un chico que se conoce en esos sitios.

¿Entonces, qué? esperamos a que se nos aparezca.

—¿Dónde está la urgencia?, no estoy ni mucho menos desesperada por poner un hombre en mi vida.

Malena, ya tienes 32 años, tienes que empezar a pensar en...

—Vaya, ya sacaste la artillería pesada: la edad.

Es que me preocupa que dejes pasar tu vida. Sé que tienes algunos planes que tienen un reloj de cuenta atrás flotando sobre ellos.

—No estoy desesperada por un tío, ¿Me ves desesperada?

No, pero tampoco puedes esperar. La vida pasa.

—¿Sabes qué?, me estás agobiando mazo

Yo sólo quiero que pienses en tomar algunas decisiones más arriesgadas para conseguir lo que quieres en la vida.

—Lo sé, sé que te preocupas por mi. Pero no creo que ir a buscar el amor, te garantice que lo vayas a encontrar, eso no se busca cuando uno quiere.

En eso tienes razón...

—Pues entonces relájate y tómate las cosas con calma. No me vengas a perturbar mi Zen, porque te mando a tomar por culo de una patada.

(risas)... bueno, entonces ¿Qué quieres hacer?

—Que me invites a una piña colada, en una terraza, mientras disfrutamos de las últimas horas del día y despedimos el verano.

No sé cómo lo haces, pero siempre te las arreglas para que sea yo la que invite a unas rondas.

—Yo tampoco... pero funciona.


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