Y luego fuimos engullidos por la tierra, montamos en gusanos metálicos y volvimos a emerger para ver la luz del sol, radiante, igual que tu sonrisa.
Nos sentamos en un café para poder mirarnos sin excusas tontas, mientras nos cogíamos de la mano, y de allí nos llevamos un cuadro precioso pero se nos quedó olvidada una cámara que más tarde nos devolvería el bueno de Santi.
Y caminamos por las calles del barrio multicolor hasta llegar a nuestro castillo. Y allí, en el mismo puente levadizo, tu me diste el primer beso y yo... yo deseé que no terminara.
Tratamos de encerrárnos para escondernos del tiempo y de su cruel avance, mientras todo a mi alrededor parecía detenerse cuando me perdía en tu mirada y fluía entre tus labios. Y así te quedaste dormido entre objetos perdidos pero yo resistí la llamada de Morfeo, pues ¿cómo iba a cerrar los ojos si no podía dejar de mirarte?, hasta que finalmente caí yo también víctima de su somnifero abrazo.
Pero el tiempo nos encontró y nosotros tuvimos que abandonar el castillo para volver a darle esquinazo y huir de su alcance pérdiendonos por las calles de la ciudad; Y Madrid nunca me pareció tan bonito como cuando tu me llevabas de la mano...
Pudimos robarle horas al tirano de Cronos y hacerlas nuestras sobre la hierba, en una tienda de colonias, destapando cajas de recuerdos, en una posada para vips, y hasta logramos escondernos bajo tierra y volver a cabalgar sobre los gusanos metálicos, pero el tiempo finalmente nos encontró para separarnos. Ninguno de los dos quiso alargar por más tiempo la despedida y hacerla más difícil de lo que ya era, así que mentimos con una sonrisa ocultando lo demás y nos dimos un último regalo antes de partir... que habrá una próxima vez.
De todas las canciones que hemos tenido en este tiempo que se nos ha concedido para estar juntos, me quedo con esta por el recuerdo que me trae...
"Lullaby" The Cure.