sábado, 29 de septiembre de 2007

El encuentro...

Entre pájaros de acero nos encontramos aquella mañana de jueves. Tu de marrón oscuro, yo nerviosa, y en aquel primer abrazo sin palabras nos dijimos tantas cosas...
Y luego fuimos engullidos por la tierra, montamos en gusanos metálicos y volvimos a emerger para ver la luz del sol, radiante, igual que tu sonrisa.


Nos sentamos en un café para poder mirarnos sin excusas tontas, mientras nos cogíamos de la mano, y de allí nos llevamos un cuadro precioso pero se nos quedó olvidada una cámara que más tarde nos devolvería el bueno de Santi.
Y caminamos por las calles del barrio multicolor hasta llegar a nuestro castillo. Y allí, en el mismo puente levadizo, tu me diste el primer beso y yo... yo deseé que no terminara.


Tratamos de encerrárnos para escondernos del tiempo y de su cruel avance, mientras todo a mi alrededor parecía detenerse cuando me perdía en tu mirada y fluía entre tus labios. Y así te quedaste dormido entre objetos perdidos pero yo resistí la llamada de Morfeo, pues ¿cómo iba a cerrar los ojos si no podía dejar de mirarte?, hasta que finalmente caí yo también víctima de su somnifero abrazo.


Pero el tiempo nos encontró y nosotros tuvimos que abandonar el castillo para volver a darle esquinazo y huir de su alcance pérdiendonos por las calles de la ciudad; Y Madrid nunca me pareció tan bonito como cuando tu me llevabas de la mano...
Pudimos robarle horas al tirano de Cronos y hacerlas nuestras sobre la hierba, en una tienda de colonias, destapando cajas de recuerdos, en una posada para vips, y hasta logramos escondernos bajo tierra y volver a cabalgar sobre los gusanos metálicos, pero el tiempo finalmente nos encontró para separarnos. Ninguno de los dos quiso alargar por más tiempo la despedida y hacerla más difícil de lo que ya era, así que mentimos con una sonrisa ocultando lo demás y nos dimos un último regalo antes de partir... que habrá una próxima vez.


"Para delante, que para atrás no hay ná..."




De todas las canciones que hemos tenido en este tiempo que se nos ha concedido para estar juntos, me quedo con esta por el recuerdo que me trae...


"Lullaby" The Cure.

"Don't struggle like that or I will only love you more, For it's much too late to get away or turn on the light..." (No te resistas de esa manera o aún te desearé más, porque es demasiado tarde para escapar o encender la luz...)

miércoles, 26 de septiembre de 2007

... Y un sueño roto.

Pero no os preocupéis, estoy más que acostumbrada a las decepciones en mi vida, por eso nunca me ilusiono con nada, así evito luego muchos disgustos.

Pues nada, hoy me ha llegado la carta que tanto tiempo llevaba esperando con un gran NO ADMITIDA.
En fin que no me importa demasiado, ya sabía que iba a ocurrir así, es más, hasta siento cierto alivio de que me lo hayan dicho ya de una vez.


Estado: Súper tranquila y con un montón de proyectos en mente...

martes, 25 de septiembre de 2007

Tenéis que leer esto...

Aquí os dejo en enlace al Flog de mi hermano para que leáis lo que ha escrito hoy, día 24 de septiembre, no os arrepentiréis.


Melón cada vez lo haces mejor, me quito el sombrero con esta entrada. Ojalá yo pudiera escribir este tipo de historias la mitad de bien que tú, con eso me conformaba.

"Con una pena de muerte" Ismael Serrano.


Me encanta esta canción de Isma, sólo escuchad la letra y veréis.

Como es una canción que Isma no tiene grabada en ningún disco, buscando por el tubo he encontrado la versión de este muchacho que, todo hay que decirlo, no lo hace pero que nada mal. Que la disfrutéis.


Gracias por darme permiso, artista :D



Con una pena de muerte
maldigo injustamente a los que antes compartieron
contigo los delirios de la carne.
Y se hace tarde,
y hay quien nos dice que debiéramos mirar
más el reloj.

El amor entre tú y yo
es a veces
como el silencio, y al nombrarlo se rompe.
Noche tras noche
me hago adicto a tus ritmos,
tus sonidos, tus sabores.
Cargados de buenas intenciones
nos empapamos de urbanidad,
vendimiando en las aceras
alguna que otra hermosa amistad.
Y yo vigilo tu sonrisa mientras tomas un té
en un café del centro.
Mar adentro mientras, las sirenas cantan.
Hay quien se tapa los oídos,
quien se ata al mástil de proa.
Tú y yo dejamos
que nos seduzcan con su canto.
Nos estrellamos contra las rocas.


Planeando una huida
por las calles de Madrid
tú me preguntas, mirada dulce,
si me moriría sin ti.
Yo aterrado me escondo en un vaso
cargado de alcohol y te respondo:
"maldita sea, no lo compruebes por favor".

Y te dices fuerte e independiente,
y a veces me pareces débil en mis manos
como un copo de nieve que se deshace,
negándose a confesarse enamorada de mí.

Y sé que no podría estar sin ti,
sé que no podría estar sin ti.

Te dices fuerte e independiente,
y a veces me pareces débil en mis manos
como un ligero copo de nieve que se deshace,
negándose a confesarse enamorada de mí.

Y sé que no podría estar sin ti,
sé que no podría estar sin ti.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Un sueño cumplido.

El domingo cumplí uno de los más grandes y antigüos sueños que tenía pendientes: ir al Calderón a ver un partido del Atlético de Madrid.
Os preguntaréis quien me llevó, pues bien os lo diré: fue mi padre. ¿Raro?, en absoluto lo es, si contamos con que mi padre fue futbolista cuando era joven, que le encanta el fútbol y que tenía una espinita clavada con lo de llevar al fútbol a uno de sus hijos. A ninguno de sus tres hijos nos gusta el fútbol lo suficiente como para querer ir a ver un partido al estadio asiduamente, pero de los tres, yo era la única que mostraba más interés, ya que como sabréis, soy colchonera.
De modo que mi padre pudo cumplir el deseo de llevar al fútbol a un hijo suyo y yo pude cumplir el mío de ver un partido del Atleti en el Calderón. Mi madre también se apuntó a pesar de que no le gusta nada el fútbol, pero se lo pasó de miedo con el ambiente, que es lo mejor de todo.


Lo cierto es que salimos de casa un poco pronto porque mi padre temía encontrar aparcamiento por allí en día de partido, y no se equivocó porque tuvimos que dejarlo en un parking del quinto coño.
Como nos sobraba tiempo entramos al museo del atleti y allí recibí lecciones magistrales de fútbol de la mano de mi padre.

Después de abandonar el museo por la salida que da a la tienda del Atleti y en la que no me pude comprar nada :(, nos dirigimos a la puerta 29 para entrar ya al estadio.
Nos sentamos en nuestros asientos que estaban bastante cerca del campo y a mí me hacían los ojos chiribitas de pura ilusión: por fin estaba allí, en el campo de mi Atleti y no podía creérmelo.


Con la ilusión de una niña pequeña comencé a preguntarle de fútbol a mi padre que parecía más encantado que yo de estar allí. Recuerdo que una de las cosas que más me llamó la atención fue el campo, el cual parecía mucho más grande que por la tele.

Poco a poco el estadio se fue llenándo de colchoneros y a mí cada vez me iba creciendo un poco más la sonrisa, hasta que ya no puede dejar de sonreír.


Salieron los jugadores al campo para calentar y el estadio rompió a aplaudir. Salío Indi, la mascota, y el estadio volvió a aplaudir; y durante todo el tiempo, el Frente atlético no dejó de aplaudir y corear consignas en apoyo al equipo y eso animó al resto. Si es que tienen razón, ser del Atleti es un sentimiento.
Con más o menos sosiego traté de seguir el partido, pero no pude evitar gritar como una loca cuando metían un gol, aplaudir hasta dolerme las manos, abuchear al árbitro o cantar el himno hasta quedarme sin voz.


La tarde fue redonda pues mi Atleti nos regaló un partidazo que terminó con un 4-0 frente al Racing de Santander.

Todo un día para recordar lleno de sensaciones y sentimientos que no podré olvidar en lo que me resta de vida; junto con la alegía de ver a mi padre disfrutando y a mi madre riendo como no la había visto en mucho tiempo... ¿se puede pedir algo más?, yo creo que no.


Gracias papá, eres el mejor maestro que yo podría soñar.




Encontraréis más fotillos aquí