martes, 22 de enero de 2013

¿Dónde quedaron los buenos propósitos del 2012?

Al comienzo del año pasado, hice una lista de buenos propósitos para llevar a cabo durante el año. La lista era la siguiente:

-Dejar de fumar o fumar menos
-Acudir a un gimnasio
-Ver una vez al mes como mínimo a mi mejor amiga
-Reducir mi nivel de estrés con yoga o meditación asistida
-Hacer alguna labor social o de voluntariado
-Reciclar todo lo que pase por mi mano
-Leer más
-Irme a la cama a una hora razonable
-Aprender una nueva palabra cada semana (es más realista que una nueva al día)
-Refrescar mi olvidado inglés y mi francés, y retomar mis clases de italiano


Haciendo balance de esa lista, diré que solamente he cumplido dos al 100%: dejar de fumar e irme a la cama a una hora razonable.

Intenté ver a K una vez al mes como mínimo, pero hubo un par de meses en que no lo conseguí. También reciclé muchas de las cosas que pasaron por mi mano, pero podrían haber sido más. En la tarea de leer más, también me quedé a medias.

Las que han sido un fracaso rotundo son las de acudir a un gimnasio, reducir mi estrés con yoga o meditación, hacer labores sociales o voluntariado, aprender una nueva palabra cada semana y el tema idiomas.

En fin, supongo que no ha sido tan malo. Curiosamente, las dos que afectaban a mi salud más directamente, son las que he logrado cumplir. Eso, debe significar algo...
Con el resto... por lo menos lo intenté xD

sábado, 19 de enero de 2013

2012: Balance del año

El balance del 2012, no me he visto capacitada para emprenderlo en la fecha que tenía por costumbre (último día del año). Ha sido un final de año duro y precisamente por eso, he sido incapaz de ver las cosas con perspectiva y objetividad, porque todo lo malo, me parecía millones de veces más grande que lo bueno y decidí que eso no era justo, así que aplacé la tarea hasta un momento en el que me sintiera más o menos con la energía adecuada. Creo que éste es el momento para ello.

El 2012 comenzó bastante bien. Continué escribiendo para El Cuentacuentos, hice mi lista de buenos propósitos, mi mejor amigo vino a visitarme, descubrí a Pablo Alborán y me refugié en la cocina. Lo menos bueno del mes fue la infame ley Sopa, la muerte de Etta James y de Pozi. Mi desvanecimiento en el bus y mi delicada salud tampoco me lo pusieron muy fácil que digamos. Las penas afloraron y tuve que trabajar duro para curar algunas heridas.

Febrero no fue un mes feliz. La muerte de Whitney Houston fue un palo por todo lo que ella significó para mi. Aunque seguí trabajando duro para curar mi salud y mis heridas, lo único bueno del mes fue que me hice mi primer tatuaje, con el que continúo feliz y orgullosa.

Comencé marzo bastante jodida de salud, pero me fui recuperando a lo largo del mes. Entré en los 32 sin hacer mucho ruido, aunque tuve un pequeño momento de celebración que me hizo sonreír. Se cumplieron 5 años desde que conocí a mi mejor amigo, festejé San Patricio por primera vez en mi vida y por primera vez en mi vida también preparé cupcakes. Además, me vi enfrascada en mi proyecto de redecoración, el cual me ayudó bastante anímicamente. De nuevo, el mes vuelve a traer otro fallecimiento: Francisco Valladares.

La Semana Santa me sirvió para hacer reflexión y recogimiento, pero no fue suficiente porque pasé periodos de ansiedad bastante chungos. Por fin, después de mucho sufrimiento, me rendí al tiempo y dejé que él terminara lo que yo no había podido.

Durante mayo, me enamoré perdidamente de la bicicleta, aprendí a montarla y pasé los mejores momentos del año.
Mi Atleti de mis amores ganó la Europa League y me hizo llorar a lágrima viva.
Logré encarrilar mis sentimientos y pasar por fin página.
Viví bajo cierta presión el último evento familiar por el momento y asimilé otra noticia triste: Donna Summer nos dejó.

Junio y el calor, me devolvieron los problemas con mi salud. El descubrimiento de Misfits, fue lo mejor del mes.

En Julio ganamos el mundial.
Las fiestas de Torrejón pasaron sin pena ni gloria y me vi obligada a renunciar a mi hora de bici diaria.
Reduje mi nivel de estrés gracias a la escapada con K a su casa de la playa y a la visita a Zamora.

En Agosto se me gripa el pc, sufro un brote grave de dermatitis, Cecilia la lía parda con el Ecce Hommo y de nuevo me toca despedir a alguien. Esta vez se nos fue Chavela Vargas.

Septiembre fue espantoso porque la puta muela del juicio me las hizo pasar canutas. Terminé de ver la serie House, recuperé el contacto con viejos amigos y con mi profesor de fotografía.

Durante Octubre llevé a cabo el reto Disney y me divertí mucho. Visité el Salón del chocolate y brindé con K por 7 maravillosos años.
El paso por hospitales no fue agradable. Mi salud también volvió a resentirse hacia finales de mes con un señor gripazo.

En Noviembre mi amigo Gerardo viene a visitarme.
Regresa la ansiedad y los problemas de insomnio.
Fallece Miliki.
Me dan calabazas.
Me subo a una montaña rusa de sentimientos encontrados, se acumulan las despedidas y entro en Diciembre con dos fallecimientos allegados. Sufrí una crisis de identidad, me inundé de por qués y se me acabaron las respuestas.

Sin duda, el último mes del año ha sido el peor. Dicen que las pérdidas siempre se llevan algo de uno mismo, sólo que esta vez, no me dio tiempo a recuperarme de la parte de mi que se llevaron. Si ya de por sí me cuesta, enfrentarme a esto, me quedó grande, y no me avergüenza admitirlo. Me perdí, se me bloqueó el sistema y me dejé vencer por la pena.
Me dolió mucho la pérdida de ambos, pero me dolió muchísimo también ver el sufrimiento de algunos familiares que aprecio sinceramente. Sabes que no puedes hacer nada, que no hay palabra ni frase que puedas decir para mitigar ese dolor que te parte el pecho, no puedes consolarles en su pena y eso te acaba afectando. Yo no sé quien puede mantenerse entero cuando ve sufrir a alguien que aprecia, porque yo desde luego no. Así que se me acumularon los sufrimientos y me quedé sin fuerzas. Lo único que necesitaba era tiempo, porque al final, el tiempo lo acaba poniendo todo en su lugar. Y me lo tomé, aunque ello supusiera hacerme a un lado, y no me arrepiento porque eso me ha permitido vivir mi duelo en calma y recuperarme sanamente del trance.


En general, ha sido un año de bastantes pérdidas y muy duro emocionalmente. Demasiados altibajos en todos los ámbitos han convertido al 2012 en un año difícil. Lo único bueno, es que he sobrevivido.




Y este ha sido el balance del 2012 para mí. A modo de resumen, anotaré un par de cosas para mi memorándum personal:

-Una cosa que he aprendido este año: dónde se encuentran mis límites.

-Una cosa que he recordado este año: una retirada a tiempo, es una victoria.

-Una cosa que olvidaré de este año: las cosas superficiales que no tienen importancia.

-Una cosa que no olvidaré de este año: que fue duro, pero sobreviví.


lunes, 14 de enero de 2013

Random post: primero del 2013

I. Aquí estoy, decidiéndome a escribir el primer random post del año. De momento, me lo voy a tomar con calma hasta recuperar el 100% de mi productividad.

II. Tengo que agradecer a mis amigos el haber estado ahí en las malas. A todos los que me han mandado mensajes de apoyo y gestos de cariño: GRACIAS, de verdad.

III. He hecho algo productivo aparte de caer en el desaliento. He limpiado y ordenado todas las estancias de la casa. No tenía prisa, así que cuando me cansaba, lo dejaba para el día siguiente. Me ha costado 7 días y por momentos, he dejado la casa que parecía una leonera (no sé cómo me lo han acabado permitiendo). No obstante, ya he terminado. Me sorprende especialmente la cantidad de cosas inútiles que he tirado a la basura y que antaño no me lo parecían tanto.

IV. Tal vez me ponga a la tarea de hacer el balance del 2012 y de los buenos propósitos que intenté cumplir durante el año. Tengo curiosidad por ver que resultó sucediendo.

V. Pues sí, tienes razón, soy una fracasada. No te lo voy a negar.

VI. No me suelo sentir del todo cómoda cuando hago esto, pero esta vez, es distinto. Me apetece mandar un beso en la mejilla, medio abrazo ladeado o apretón de manos (toma el que más te guste), a ti que sigues leyendo esto.

domingo, 13 de enero de 2013

"El penúltimo hogar"

Ha sido un largo y duro camino, duelen todavía las heridas, y aunque soy consciente de que me queda mucho por recorrer, creo que voy a hacer una parada en esta posada. Estoy cansada y tengo frío...


Sé que dejar esto a medias, me va a traer problemas. Un día, cuando menos lo espere, volverá a derrumbarse el castillo de arena y la polvareda me impedirá ver nada por días. Así ha pasado y así pasará con las cosas que una no termina de resolver nunca. La vida te obliga a posponerlas, a olvidarte de ti mismo, para continuar en la frenética carrera del "mirar hacia delante" perpetuo. Y cuando hayas avanzado tanto que ya no recuerdes de donde venías, ni cuál fue tu última caída, entonces volverás a tropezar, y te darás cuenta de quién eras, de que todo sigue ahí y que no has resuelto nada. A lo mejor para eso son las caídas, para recordarte que no puedes olvidarte de ti misma para siempre.


¿Que yo procastino? no puedes errar más al afirmar tal desatino.
No abandono para dedicarme a tareas harto agradables,
puesto que ninguna de las que voy a emprender me resultan adorables,
De modo que no lo enuncio, sino que lo afirmo: Yo, procastinar, no procastino.


Hacía muchos días que no sonreía y hoy ha sucedido. Por la cosa más tonta, sí, pero he sonreído y no me ha dolido. Esto sí que es nuevo.



viernes, 4 de enero de 2013

Esta mañana, he abierto mi Facebook después de mucho tiempo sin pasarme por él y me he topado con una fotografía que colgó Diana Navarro en su página. Es una fotografía de su abuela y ella con el siguiente texto:

"En un lugar de la mancha, de cuyo nombre si quiero acordarme, Paterna del Madera; nació Encarnación Elia Puerta Nájera, mi abuela materna. 

Se despidió de nosotros este viernes, 
sin dolor y con una sonrisa... 
Bromeaba con la enfermera y le decía: 
No me cambies la vía que me voy ya... 
Mientras yo le tocaba su pelito de algodón se reía... 
Conoces a mi nieta Diana? ... 
Orgullosa decía: Es la Cantante, Es mi Nieta... 
Y yo la miraba sabiendo que pronto se transformaría, 
porque nada se pierde... 
En otra cosa... esa cosa que no sabemos... 
pero en la que creemos y desde luego yo, 
después de haberme podido despedir y ver como estaba de contenta porque ella sabía que se marchaba, más sigo creyendo... 
Fue una sensación agridulce porque no quieres perder a un ser querido... 
Pero desde que murió mi abuelo, Juan José Ocaña Blázquez, 
era lo que quería y ya había llegado su momento.... 
Ley de vida... 
Ella era la única abuela que me quedaba 
y aunque la pérdida es irreparable, 
me gustó sentir que marchaba feliz. 
Me gusta saber que ahora descansa en paz. 

Gracias abuela, mi querida abuela, por haberme dado la oportunidad de nacer. 
Porque gracias a que trajiste al mundo a mi mama Tadea y a sus diez hermanos: Juanjo, Dolores, Daniel, Eli, Mati, Maxi, Charo, Tolo, Yoyo y Marillanos; hemos podido construir una familia de 31 nietos (Loli, Encarni, MariCarmen, Emi, Encarni, Sonia, Elisabeth, Jaime, Juan Carlos, Jesus, Marien, Rafa, Francisco, Manolo, Alejandro, Israel, Alejandro, Patricia Maria, Rodrigo, Eleazar, Daniel, Lidia, Odair, Zaret, Rubén, Ismael, Pepito, Miguel Angel, Eugenio, Encarni y yo), y 16 biznietos (Arun, Arturo, Dani, Juan, Alba, Yoli, Dario, Daniel, Maria, Alejandro, Guillermo, Francisco, Ines, Carla, Adrian y Daniela). Y otra que viene en camino... 

Gracias por quererme. 
Gracias a mi familia que adoro y que siempre llevo en mi corazón. 

Te quiero Abuela. 
Os quiero familia".


Yo no me atrevo a poner la foto, pero aquí está el enlace a su página.

Qué malas fechas para una despedida, aunque nunca es buen momento para ello, pero en esas fechas, menos. No sabes cómo te entiendo, Diana. Ojalá yo pudiera tener esa facilidad y esa paz para dejar marchar así tan fácilmente. Supongo que es uno de mis mayores defectos, me cuesta mucho dejar ir todo aquello que amo. Siempre he odiado y siempre odiaré las despedidas. Por más que trate de encajarlas con dignidad, no puedo. Supongo también que cada uno tenemos nuestra propia manera de afrontar una pérdida y no todos tenemos la misma facilidad para sobreponernos a las circunstancias. No es malo, ni bueno, simplemente, cada persona tiene su propio ritmo.

Al leer hoy lo que escribiste, me he partido en dos. A veces pasa, te quiebras y punto, y ni siquiera luchas contra ello.
Me he sentido acompañada en el dolor y hermanada contigo en ese aspecto, no solo por los que se me fueron recientemente, sino también por mi abuela, mi abuela paterna... el cariño más hermoso de mi vida. Ella me quiso con un cariño puro y limpio, con ese cariño que uno jamás olvida, que siempre ha de anhelar y ya nunca más ha de volver a encontrar. Hace 27 años que nos dejó y todavía no he conseguido hablar de ella sin que se me quiebre la voz. Y al leerte, Diana, no he podido ni querido aparentar, me he dejado quebrar y ya está. Y ahora, partida en dos, te sigo admirando, no sólo como artista (cosa que ya hacía), sino también como persona. Te digo que en verdad, yo no podría haberme despedido con más cariño y más entereza. Por eso eres grande.

Llevo como dos horas llorando y creo que va para largo...